A partir de esa palabra todo cambiaría. Vendrían otras palabras, anglicismos, costarriqueñismos, vulgaridades… Todo eso que usamos la mayoría para hablar jamás se le ocurrió a este flaco que le resultaría, por no decir inútil, insuficiente para comunicarse en un mundo donde si no te expresas bien pues… Considérese malinterpretado de por vida.
Es como la palabra “amor”, con la que se pueden armar frases todas muy bonitas y melosas como: “te amo”, “nos amamos”, “amo este momento”, “tengo amor para todos”, etc. Pero en realidad yo creo que nadie ama. Creo que todo el mundo se cansa de buscar el momento preciso para decir esa palabra. Debaten consigo mismos para entender, buscando esa luz en el escollo más hondo de su ser, cuándo se ama y cuándo no.
Soy de los que piensa que si uno siente amor la manera más fácil de demostrarlo es con la frase “te amo”, “te quiero”, “te aprecio” y todas esas frases muy bonitas y melosas. Pero sin embargo, ¿Quién lo demuestra realmente?, Yo solía repetirle una y otra vez a La Señorita del Corazón de Azúcar que mi modo de amar era simple pero complicado:
Ella: Mi amor ¡Hoy estamos cumpliendo meses! ¡Mira lo que tengo para ti! (Me entrega un sobre con una carta llena de corazones por todas partes y un discurso romántico de amor eterno y felicidad duradera en el interior)
Yo: Gracias mi amor, qué cool! (Tomo el sobre y lo pongo en la mesita de noche, o en el escritorio mientras ella hace caras de decepción-tristeza-resignación) Lo leeré más tarde ¡Así la emoción aumenta! Ya sabes cómo soy… (Sí, soy de los que hacen cenas románticas con pejibayes y queso derretido a la luz de 2 velas, sentado en el suelo y música de fondo)
Ella: (Aún con rostro de ¿Qué putas?) Está bien mi amor, sí, yo sé cómo sos… (Hace mueca y se queda mirándome)
Yo: No te compré nada, pero hoy cocino yo (por poner un ejemplo)
Ella: Ahmm… Bueno.
5 días después, llego con una carta, o algo romántico, inesperado, un poema, una entrada en mi blog para ella, una salida de dos… Es nuestro feliz no-aniversario.
El punto es que no me gustan las “excusas” (fechas “especiales”, días “festivos”, etc.) para demostrar amor. Yo pienso que para los gestos lindos no hace falta verlo como una obligación. Además uno sabe que en los días marcados del calendario algo “debe pasar”. Yo prefiero que en esos días no pase nada. Es mejor lo inesperado, lo que te sorprende y te enseña a que no todo en la vida va por una línea recta.
De todas las palabras que he aprendido a decir en mi vida la única que no entiendo todavía es “amor” y todos sus tiempos verbales y conjugaciones. No basta esa palabra para expresar lo que en realidad es el amor. Por eso digo que nadie en este mundo sabe amar de verdad. Al menos nadie que yo haya conocido hasta ahora.
Por eso no entiendo. Por eso se me hace tan difícil decir “te amo”. Ese es mi puto problema. No logro comunicar lo que siento con una palabra tan corta. No me basta con decir que amo.
El amor no debería “morir” de un día para el otro. No debería tener condiciones. No debería ser egoísta. No debería buscar su propio interés. El amor debería ser más que una palabra: un acto.
