Dicen que si uno sale y camina, y camina y sigue caminando a algún lado tiene que llegar. Yo por supuesto que no le ponía tanta atención a esas canciones con letras desavenidas que todas cantan 90% cosas del amor.
Y si alguien me dijera que el amor que busco (el que no tengo aún) está al otro lado del mundo pero que para llegar a el tengo que hacerlo caminando pues... De cierto les digo que aunque me quedase sin piernas iría. Tal vez por eso me fuí. Tal vez por eso esta vez quiero ir en dirección contraria.
Algunos le llamarán huir. Cristóbal Colón lo llamó descubrimiento.
Por eso durante este viaje estoy recopilando mis experiencias, mis sentimientos, mis sueños y mis pensamietos. No es para ustedes, es para mí. Pero con mucho gusto lo comparto para el que se quiera mojar los pies conmigo.
Jueves, Julio 30
Arduo ha sido recorrer el trayecto que va desde mi cama hasta el cuarto de baño. Son las cinco de la mañana y probablemente a todos nos ha pasado alguna vez, tener que vérselas con el peso de los párpados y las típicas excusas para disimular las pocas ganas de madrugar.
¡Cinco minutos más! En cinco minutos me levanto... Son las seis de la mañana y me quedé dormido. No importa a fin de cuentas no pensaba bañarme hoy (sí ya sé que soy un cochino) Mis cosas ya están empacadas, desde anoche las acomodé durante el ritual de la despedida.
Tomé mi desayuno y salí con un rumbo fijo: ninguna parte. Después de las primeras cinco horas en bús paramos para almorzar. En un día normal hubiera encendido un cigarrillo para la digestión pero como ya mis días no son normales preferí un chocolate. No más cigarrillos.
Luego seguimos otras tres horas hasta la frontera donde saqué mi pasaporte y luego por un snack. La gaseosa de manzana es la mejor del universo. Comprobado.
En menos de lo que dura un mono en gritar cuando ve banano estaba arrivando a mi primer destino (suponiendo que tengo uno) La historia de este pueblo y su cultura se remonta allá por la década de los 50's cuando las grandes compañías como la United Fruit Company y la Chiquita Banana Company abrían operaciones en el caribe centroamericano marcando a toda una generación sin embargo, historia y geografía no es lo que nos interesa por ahora.
Me instalé en el hotel, que en realidad parecía un precario pero bueno. Su antiguedad data de hace más de 40 años. Fue de los primeros hoteles de esta zona y en sus mejores tiempos hasta 5 estrellas fue (No me explico dónde estarán todas esas estrellas ahora) Dejé mis cosas y me fuí a dar una vuelta por esas calles por donde una vez paseamos vos y yo.
Sonreí.
Llegué a un bar-restaurante donde el calor ya agitaba mis entrañas así que me dispuse para cenar. Al cabo de un rato, y después de la comida, estaba por irme cuando de pronto un joven vino a pegruntarme una dirección y ¡Oh sorpresa! Era la de mi hotel. Con gusto lo invité a retomar el camino hacia allá conmigo.
Durante la ruta fuímos conversando y se me hizo una persona muy agradable. Su nombre es Peter y según me dijo viene del mismo lugar del que yo vengo y va hacie el mismo lugar al que yo voy. Pasamos gran parte de la velada hablando. Al día siguiente cuando me desperté en lo primero en lo que pensé fue: ¡Es gay! Sí, Peter era gay y eso me importaba tanto como las cabezas nucleares que tiene korea del Norte escondidas. Él era las persona más noble, sensible y con sentido común que jamás había conocido. Fue increíble.
Así terminó mi primer día lejos de casa, con nuevo compañero y un buen dolor de panza por todas las porquerías que me había comido.
Un día menos de vida se había esfumado.
Y si alguien me dijera que el amor que busco (el que no tengo aún) está al otro lado del mundo pero que para llegar a el tengo que hacerlo caminando pues... De cierto les digo que aunque me quedase sin piernas iría. Tal vez por eso me fuí. Tal vez por eso esta vez quiero ir en dirección contraria.
Algunos le llamarán huir. Cristóbal Colón lo llamó descubrimiento.
Por eso durante este viaje estoy recopilando mis experiencias, mis sentimientos, mis sueños y mis pensamietos. No es para ustedes, es para mí. Pero con mucho gusto lo comparto para el que se quiera mojar los pies conmigo.
Jueves, Julio 30
Arduo ha sido recorrer el trayecto que va desde mi cama hasta el cuarto de baño. Son las cinco de la mañana y probablemente a todos nos ha pasado alguna vez, tener que vérselas con el peso de los párpados y las típicas excusas para disimular las pocas ganas de madrugar.
¡Cinco minutos más! En cinco minutos me levanto... Son las seis de la mañana y me quedé dormido. No importa a fin de cuentas no pensaba bañarme hoy (sí ya sé que soy un cochino) Mis cosas ya están empacadas, desde anoche las acomodé durante el ritual de la despedida.
Tomé mi desayuno y salí con un rumbo fijo: ninguna parte. Después de las primeras cinco horas en bús paramos para almorzar. En un día normal hubiera encendido un cigarrillo para la digestión pero como ya mis días no son normales preferí un chocolate. No más cigarrillos.
Luego seguimos otras tres horas hasta la frontera donde saqué mi pasaporte y luego por un snack. La gaseosa de manzana es la mejor del universo. Comprobado.
En menos de lo que dura un mono en gritar cuando ve banano estaba arrivando a mi primer destino (suponiendo que tengo uno) La historia de este pueblo y su cultura se remonta allá por la década de los 50's cuando las grandes compañías como la United Fruit Company y la Chiquita Banana Company abrían operaciones en el caribe centroamericano marcando a toda una generación sin embargo, historia y geografía no es lo que nos interesa por ahora.
Me instalé en el hotel, que en realidad parecía un precario pero bueno. Su antiguedad data de hace más de 40 años. Fue de los primeros hoteles de esta zona y en sus mejores tiempos hasta 5 estrellas fue (No me explico dónde estarán todas esas estrellas ahora) Dejé mis cosas y me fuí a dar una vuelta por esas calles por donde una vez paseamos vos y yo.
Sonreí.
Llegué a un bar-restaurante donde el calor ya agitaba mis entrañas así que me dispuse para cenar. Al cabo de un rato, y después de la comida, estaba por irme cuando de pronto un joven vino a pegruntarme una dirección y ¡Oh sorpresa! Era la de mi hotel. Con gusto lo invité a retomar el camino hacia allá conmigo.
Durante la ruta fuímos conversando y se me hizo una persona muy agradable. Su nombre es Peter y según me dijo viene del mismo lugar del que yo vengo y va hacie el mismo lugar al que yo voy. Pasamos gran parte de la velada hablando. Al día siguiente cuando me desperté en lo primero en lo que pensé fue: ¡Es gay! Sí, Peter era gay y eso me importaba tanto como las cabezas nucleares que tiene korea del Norte escondidas. Él era las persona más noble, sensible y con sentido común que jamás había conocido. Fue increíble.
Así terminó mi primer día lejos de casa, con nuevo compañero y un buen dolor de panza por todas las porquerías que me había comido.
Un día menos de vida se había esfumado.


