Aunque muchos lo nieguen todos los hombres lloramos, todos los seres humanos lo hemos hecho y lo haremos cada vez que el corazón sea oprimido por la tristeza o, ¿Por qué no? La alegría también.
Lo bueno después de llorar, sea por la razón que sea, es que también todos los seres humanos sabemos sonreír, solo que muchas veces olvidamos hacerlo.
Yo por eso de ahora en adelante aunque esté debajo de un puente sin nada que comer ni nadie que me haga compañía, trataré de sonreír sin importar la situación. Porque si de la vida he aprendido algo es que Dios nunca nos abandona y esa es razón más que suficiente para sentir alegría.
Esta vez no haré referencias introductorias. Esta vez no diré la verdad aunque siempre haya mentido en todo:
Lo mejor que me pudo haber pasado en la vida fue dejarte en brazos de otro. Así vos no tendrás que estar ahí cuando yo muera ni yo tendré que fingir que te quería.
El Señor es mí pastor, nada me faltará.
Postdata: Sí, a vos también son las últimas líneas que te escribo.
Yo me acuerdo (en realidad no mucho […] honestamente casi nada; mejor dicho no me acuerdo del todo) del momento cuando entoné mis primeros vocablos. Nunca he indagado al respecto con mis padres porque no me interesa. Eso es irrelevante pero según dicen, esa palabra fue “mamá”. El orgullo de mi madre más alto que papalote de domingo por supuesto. Sin embargo esa fue –según lo que medio recuerdo- la palabra.
A partir de esa palabra todo cambiaría. Vendrían otras palabras, anglicismos, costarriqueñismos, vulgaridades… Todo eso que usamos la mayoría para hablar jamás se le ocurrió a este flaco que le resultaría, por no decir inútil, insuficiente para comunicarse en un mundo donde si no te expresas bien pues… Considérese malinterpretado de por vida.
Es como la palabra “amor”, con la que se pueden armar frases todas muy bonitas y melosas como: “te amo”, “nos amamos”, “amo este momento”, “tengo amor para todos”, etc. Pero en realidad yo creo que nadie ama. Creo que todo el mundo se cansa de buscar el momento preciso para decir esa palabra. Debaten consigo mismos para entender, buscando esa luz en el escollo más hondo de su ser, cuándo se ama y cuándo no.
Soy de los que piensa que si uno siente amor la manera más fácil de demostrarlo es con la frase “te amo”, “te quiero”, “te aprecio” y todas esas frases muy bonitas y melosas. Pero sin embargo, ¿Quién lo demuestra realmente?, Yo solía repetirle una y otra vez a La Señorita del Corazón de Azúcar que mi modo de amar era simple pero complicado:
Ella:Mi amor ¡Hoy estamos cumpliendo meses! ¡Mira lo que tengo para ti! (Me entrega un sobre con una carta llena de corazones por todas partes y un discurso romántico de amor eterno y felicidad duradera en el interior)
Yo:Gracias mi amor, qué cool! (Tomo el sobre y lo pongo en la mesita de noche, o en el escritorio mientras ella hace caras de decepción-tristeza-resignación) Lo leeré más tarde ¡Así la emoción aumenta! Ya sabes cómo soy… (Sí, soy de los que hacen cenas románticas con pejibayes y queso derretido a la luz de 2 velas, sentado en el suelo y música de fondo)
Ella: (Aún con rostro de ¿Qué putas?) Está bien mi amor, sí, yo sé cómo sos… (Hace mueca y se queda mirándome)
Yo:No te compré nada, pero hoy cocino yo (por poner un ejemplo)
Ella:Ahmm… Bueno.
5 días después, llego con una carta, o algo romántico, inesperado, un poema, una entrada en mi blog para ella, una salida de dos… Es nuestro feliz no-aniversario.
El punto es que no me gustan las “excusas” (fechas “especiales”, días “festivos”, etc.) para demostrar amor. Yo pienso que para los gestos lindos no hace falta verlo como una obligación. Además uno sabe que en los días marcados del calendario algo “debe pasar”. Yo prefiero que en esos días no pase nada. Es mejor lo inesperado, lo que te sorprende y te enseña a que no todo en la vida va por una línea recta.
De todas las palabras que he aprendido a decir en mi vida la única que no entiendo todavía es “amor” y todos sus tiempos verbales y conjugaciones. No basta esa palabra para expresar lo que en realidad es el amor. Por eso digo que nadie en este mundo sabe amar de verdad. Al menos nadie que yo haya conocido hasta ahora.
Por eso no entiendo. Por eso se me hace tan difícil decir “te amo”. Ese es mi puto problema. No logro comunicar lo que siento con una palabra tan corta. No me basta con decir que amo.
El amor no debería “morir” de un día para el otro. No debería tener condiciones. No debería ser egoísta. No debería buscar su propio interés. El amor debería ser más que una palabra: un acto.
"El clima y el suelo son fundamentales para conseguir vinos de calidad, pero no menos importante es el proceso de vinificación. Tanto es así que dependiendo de los procedimientos enológicos empleados en la elaboración, de la mejor uva puede salir un mal vino y de una uva deficiente un vino correcto.
Salvo excepciones, desde primeros de septiembre hasta mediados de octubre tiene lugar la vendimia, donde ya se hace una primera selección separando los racimos dañados..."
Yo solía creer que el asunto era más sencillo hasta que me topé con ese pequeño trozo de arriba leyendo por ahí. Y es curioso porque estamos entonces en la temporada de selección. Creo que de todas las uvas que había en el racimo de faenas anteriores la única que quedaba se pudrió. No sirvió para vino y la verdad es que lo que resta es amargura.
Tenía toda la fe de que las cosas se dieran diferente, estaba dispuesto a saltar el muro, mirar más allá, ser el hombre valiente que no había sido por miedo a descubrir que mi mayor temor era el de enfrentarme a mí mismo.
Nunca había estado en un viñedo y la verdad es que el proceso es increíble. El cuidado que le dan a las uvas y el tiempo que toma para que una sola botella de buen vino pueda ser puesta en un estante de tienda es maravilloso.
Eso me hace pensar en todas esas veces (¿Te acordás?) Cuando nos íbamos casi a hurtadillas a tomar vino tinto a los parques... Jamás pensé en todo el trabajo que requería para que vos y yo nos pudiésemos sentar en aquella colina junto a la cruz gigante a alegrarnos. ¿Recuerdas esos tiempos? ¿Cuántas veces lo hicimos? ¿Dos, tres, quizás cien veces?
Siempre tuviste la ropa puesta pero más de una vez te vi desnuda. Nunca hicimos el amor pero hubo muchas noches en las que imaginé que pasaba.... ¿Cómo dices? ¡Ah, lo siento! Eso era un secreto... Era.
Ahora el tiempo de la mies ha llegado y sea buena o no la uva, si el proceso no es el adecuado el vino no sabrá a vino. Y creo que nos bebimos el último sorbo de esta botella avaramente. Nunca te pedí nada a cambio y siempre terminábamos borrachos en algún lugar. Siempre terminaba asido a tu garganta respirándote, escuchando cómo tus labios murmuraban...
Y se secó... Lo que resta del vino se secó en el fondo oscuro de mi botella. Y descubrí que aquel último trago fue el más desabrido de todos los tragos. Que aquel primer intento sería también el último.
Pude haber adivinado que todo terminaría mal, pude... Pero no quise. Prefería suspirar pensando que esa noche se repetiría muchas noches más aunque no se repitiera nunca. Yo no quise...
¿Y ahora? ¿Me dirás que estoy errado? ¿Le daremos una segunda oportunidad a lo que ya le hemos dado todas las oportunidades dables? ¿Seguirás mirando por las ventanas musitando que lo echamos todo a perder? Probablemente sigas insistiendo en que fue mi culpa.
Era vino besarte. Era vino rozar tu espina dorsal. Ahora es vinagre recordarlo. Es vinagre saber que se acabó.
La vida continúa. Y si no es tinto será blanco, será una mezcla de ambos o no será ninguno. Lo único que me queda por decir es que ese sabor afable en tu boca, en tu escote y en tus ojos ahora no es más que una exhalación larga mientras concluyo de corresponderte estas últimas líneas. Sí, las últimas…
Hoy el despertador sonó a las 8.00am. Esta dura cama me hizo dar mil vueltas y soñar con cualquier cantidad de cosas sin sentido.
He vuelto a mi viaje, ya hice lo que tenía que hacer en El País de las Maravillas. Ahora de regreso al camino.
Mientras esté aquí debo emplearme en algo. En mi bolsillo sólo hay $1.300 y debo estirar la plata.
Al parecer el bar donde había ido con Peter la última vez que estuve aquí necesita empleados. Supongo que iré más tarde, ahora me dispongo a desayunar.
Cada 5 minutos viene un niño a pedirme plata mientras desayuno. ¿Acaso aquí no hay escuelas?
Traté de localizar a Peter a ver si aún estaba por aquí y con éxito lo conseguí. Quedamos de vernos en media hora.
Para la gente de este lugar es bastante atípico ver a una persona como yo, de tez un tanto más blanca y con muchos tatuajes visibles. Será por eso que no dejan de mirarme?
Peter acaba de llegar así que vamos a lo que vinimos...
12:00pm Quizá estemos a unos 36º C de temperatura. Estar bajo el sol es como ser lanzado al infierno! Increíble.
Peter y yo fuímos de compras por algunas cosas (chocolates, refrescos, golosinas...) Estoy bebiendo casi 10 latas de Squirt al día! (exagerando) De otro modo me derretiría como un cubo de hielo en un microondas.
Aquí la gente es muy servicial solo que un tanto brusca para decir las cosas. Supongo que es parte de la cultura.
En la noche tenemos planes de ir a "Los Bucaneros" (así se llama el bar) para ver si nos relajamos un poco ¿por qué no? Y de paso aprovecho para hablar con la dueña acerca del empleo.
Ya de regreso en el hotel (después de comprar golosinas) decidimos descansar un poco, guardar energías para lo que nos espera en la noche.
Gracias Dios que mi cuarto tiene aire acondicionado (por lo menos). A veces cuando estoy solo en mis pensamientos trato de evitar recordar las cosas que dejo atrás, mi familia, mis amigos, mis memorias... Sin embargo tengo menos de 1 año para cumplir con una lista de cosas que me he propuesto. (luego les comparto la listita)
7.45pm Dormí casi 2 horas. ¡Qué rico es descansar! Como buen mochilero no traje muchas cosas encima: un par de pantalones, unas cuantas camisas, un par de zapatos y alguna que otra cosilla de uso personal. 8.00pm Tocan la puerta. Debe ser Peter! (Qué hombre tan puntual) Hasta aquí escribo y a la vuelta les cuento qué tal la noche.
------------------------------------------------------------------------------------------------- 1.20am Estoy en mi cama otra vez, en el hotel.
La noche estuvo tranquila, la luna a medio llenar le daba un brillo casi místico a los objetos de la ciudad. Primero fuimos al que llaman el mejor restaurante a comer. Yo ordené unas costillas de cerdo en salsa agridulce. Pero lo mejor no fue la comida sino que la cuenta no la tuve que pagar yo. (Gracias Pity)
Luego ya caminando por un malecón nos detuvimos por el postre: Milshake de piña, papaya y cereza; sí, todo eso le puse al mío (Es como en Subway solo que de batidos!) Lo malo fue que esta vez me tocó pagar a mí. (De nada Pity)
Ya estando en el bar sin duda me acordé de Miss Sugar Heart. El mar estaba dormido, inmóvil como una manta donde la los rayos de la luna bailaban con una suavidad subliminal.
Pude hablar con la dueña de Los Bucaneros y adivinen, ¿...? ¡Ya tengo trabajo! (inserte aquí el baile de la victoria)
Ya es un poco tarde sin embargo tenía que escribir. De pronto viajar hacia ninguna parte se vuelve una aventura inigualable, el no saber lo que me espera mañana o pasado transforma cada cosa que hago y cada palabra que digo en un momento mágico.
Adjunto un par de fotos para que se hagan una idea de lo que es estar aquí.
Pedí fuerza y Dios me dio dificultades para hacerme fuerte. Pedí sabiduría y Dios me dio problemas por resolver. Pedí prosperidad y Dios me dio inteligencia y músculos para trabajar. Pedí coraje y Dios me dio obstáculos para superar. Pedí amor y Dios me dio personas con problemas a quienes ayudar. Pedí favores y Dios me dio oportunidades.
En conclusión no recibí nada de lo que pedí, pero tengo todo lo que necesitaba.
Este mes ha sido raro. Tal vez más de lo que yo querría pero bueno. Ha sido más raro que una monja en estadio de football. Más raro que Barack Obama con tutú.
He ido y venido de muchos sitios incontables veces. Voy y me regreso. Cambio de opinión y me vuelvo a ir. Y de nuevo me vuelvo a regresar. Suena a que estoy confundido. ¿Lo estoy?
Anduve lejos y ahora que estoy de nuevo cerca me sigo sintiendo lejos. ¿Dónde está mi corazón? ¿En dónde lo dejé?
Por un lapso que no comprendo de tiempo suspendí mi viaje. Mis pies posados sobre esta misma tierra, conocida y extraña, me preguntan ¿Por qué? A eso no tengo respuesta todavía.
Y si la razón no fue lo que me trajo hasta aquí, ¿Qué fue? ¿Quién? ¿Cómo? Alguna fuerza misteriosa me ha empujado hacia la vertiente de lo inexplicable, de las mil preguntas con la misma respuesta.
Tuve la definición exacta para todo y no obstante jamás logré encontrar las palabras correctas para expresarlo.
Y anoche por una de esas causalidades de la vida (léase bien causalidad, no casualidad) tuve un reencuentro apetecible y afortunado, como cuando dos personas se juntan para volverse cómplices de la misma fechoría, con la Madame Poète parfum à rêve d'aube.
Era su cumpleaños y por supuesto, aunque nunca hablamos sobre eso o lo tomamos como una fecha especial para uno de esos sin sentido rituales de pareja, esta vez quisimos celebrar que esta semana cumplimos 5 años desde aquel primer encuentro bajo el oscuro tinte de una noche sin luna.
Caminamos sin rumbo por un rato. Como siempre ella no sabía a dónde quería ir pero sí lo que quería hacer. Después de dar vueltas por todas partes y de entrar a todos lados decidimos ir al lugar de siempre. Típico.
La noche nos fue llevando a través de los mismos espejismos de toda la vida, de los mismos paisajes turbios de una historia que nunca supimos si tuvo un principio o un final. Tal vez esa era una de las razones por las que después de tantos años aún seguíamos frecuentándonos uno al otro con insistencia. Tal vez la magia se acabe cuando por fin podamos develar ese misterio que rehúye de nosotros afanosamente.
Hubo una parte de la velada en la que por un momento el mundo, todo el universo que conozco y que me rodeaba sofocantemente había desaparecido convirtiéndose todo en un espacio negro donde solo cabíamos ella y yo.
Madame Poète parfum à rêve d'aube no sabía lo que tramaban mis neuronas ni mucho menos cuando mi respiración se abultaba para salir de golpe en suspiros por mi boca. Ella bebía su cerveza a sorbos, insospechada mientras yo trataba de disimular el caos en mi interior. Una abrupta sensación me sedujo, no sé si por la fineza de sus labios, su sonrisa inocente o su forma de mirarme, pero enseguida y durante ese instante me había teletransportado de un lugar a otro en cuestión de un parpadear.
Y la besé...
Y la volví a besar.
Y la seguí besando hasta que estuve totalmente convencido del por qué, del cómo y del hasta aquí. No dejé de besarla hasta que mi parte animal depredadora estuvo satisfecha. Su incomparable aroma me atraía como a un pequeño insecto hacia una trampa dulce y mortal.
Esa noche hicimos un pacto: Nunca más volveríamos a guardarnos nada el uno al otro. Ni sentimientos. Ni miedos. De alguna manera no queríamos que algo entorpeciera el flujo de sensaciones que sentíamos cuando nuestras manos se entrelazaban.
Algo había cambiado. No fue por el embriagante alcohol. No fue por la perturbadora imagen que bruscamente se introdujo en mi cabeza de su rostro por un instante. Yo cambié. Algo dentro de mí estaba muriendo, agonizando... Y al mismo tiempo algo en mi interior quería nacer.
Madame Poète parfum à rêve d'aube era la diosa atrapada en una historia de amor griega. Era esa fruta intocable, venenosa, resucitadora.
Y al mismo tiempo que quise matar y que me mataran, renací.
Dicen que si uno sale y camina, y camina y sigue caminando a algún lado tiene que llegar. Yo por supuesto que no le ponía tanta atención a esas canciones con letras desavenidas que todas cantan 90% cosas del amor.
Y si alguien me dijera que el amor que busco (el que no tengo aún) está al otro lado del mundo pero que para llegar a el tengo que hacerlo caminando pues... De cierto les digo que aunque me quedase sin piernas iría. Tal vez por eso me fuí. Tal vez por eso esta vez quiero ir en dirección contraria.
Algunos le llamarán huir. Cristóbal Colón lo llamó descubrimiento.
Por eso durante este viaje estoy recopilando mis experiencias, mis sentimientos, mis sueños y mis pensamietos. No es para ustedes, es para mí. Pero con mucho gusto lo comparto para el que se quiera mojar los pies conmigo.
Jueves, Julio 30
Arduo ha sido recorrer el trayecto que va desde mi cama hasta el cuarto de baño. Son las cinco de la mañana y probablemente a todos nos ha pasado alguna vez, tener que vérselas con el peso de los párpados y las típicas excusas para disimular las pocas ganas de madrugar.
¡Cinco minutos más! En cinco minutos me levanto...Son las seis de la mañana y me quedé dormido. No importa a fin de cuentas no pensaba bañarme hoy (sí ya sé que soy un cochino) Mis cosas ya están empacadas, desde anoche las acomodé durante el ritual de la despedida.
Tomé mi desayuno y salí con un rumbo fijo: ninguna parte.Después de las primeras cinco horas en bús paramos para almorzar. En un día normal hubiera encendido un cigarrillo para la digestión pero como ya mis días no son normales preferí un chocolate. No más cigarrillos.
Luego seguimos otras tres horas hasta la frontera donde saqué mi pasaporte y luego por un snack. La gaseosa de manzana es la mejor del universo. Comprobado.
En menos de lo que dura un mono en gritar cuando ve banano estaba arrivando a mi primer destino (suponiendo que tengo uno)La historia de este pueblo y su cultura se remonta allá por la década de los 50's cuando las grandes compañías como la United Fruit Company y la Chiquita Banana Companyabrían operaciones en el caribe centroamericano marcando a toda una generación sin embargo, historia y geografía no es lo que nos interesa por ahora.
Me instalé en el hotel, que en realidad parecía un precario pero bueno. Su antiguedad data de hace más de 40 años. Fue de los primeros hoteles de esta zona y en sus mejores tiempos hasta 5 estrellas fue (No me explico dónde estarán todas esas estrellas ahora)Dejé mis cosas y me fuí a dar una vuelta por esas calles por donde una vez paseamos vos y yo.
Sonreí.
Llegué a un bar-restaurante donde el calor ya agitaba mis entrañas así que me dispuse para cenar. Al cabo de un rato, y después de la comida, estaba por irme cuando de pronto un joven vino a pegruntarme una dirección y ¡Oh sorpresa! Era la de mi hotel. Con gusto lo invité a retomar el camino hacia allá conmigo.
Durante la ruta fuímos conversando y se me hizo una persona muy agradable. Su nombre es Peter y según me dijo viene del mismo lugar del que yo vengo y va hacie el mismo lugar al que yo voy.Pasamos gran parte de la velada hablando. Al día siguiente cuando me desperté en lo primero en lo que pensé fue: ¡Es gay! Sí, Peter era gay y eso me importaba tanto como las cabezas nucleares que tiene korea del Norte escondidas. Él era las persona más noble, sensible y con sentido común que jamás había conocido. Fue increíble.
Así terminó mi primer día lejos de casa, con nuevo compañero y un buen dolor de panza por todas las porquerías que me había comido.
Bueno, tengo rato de no escribir nada, pero ya los pondré al tanto de las cosas como cuando akguien se gana el "premio mayor" y sale anunciado por todas partes, algo así. Nada más les adelanto que estoy de viaje fuera de mi país por un tiempo indefinido... tal vez ni vuelva y la estoy pasdando muy bien, aprendiendo muchas cosas nuevas.
Para no perder ni un detalle de mi travesía (jaja no soy Jacques Custó o como se escriba el nombre del viejo ese) estoy haciendo un diario de viaje :) qué original no? Bien espero que todos estén bien les mando saludos.
Antaño y ahora se sabe de personas que sin dilatar los bríos combatieron por preservar sus ideales, sus sueños, sus deseos y vertieron sangre por ello.
Eran hombres y mujeres cuyos nombres siguen vigentes en la historia, la memoria y el corazón del tiempo. Personajes como Martin Luther King, Ghandi, Valentina Tereshkova o Marie Curie que dieron un salto espacial para fundar el principio de algo grande para toda la humanidad:
La esperanza.
"La esperanza es el sentimiento de optimismo sobre el futuro fundado en la fe o en la creencia firme de que un suceso puede ocurrir." dice Wikipedia.
Entonces éstos “héroes” del mundo moderno tenían –y de sobra- esperanza, ¿No creen? No claudicaron ante las críticas de la gente, tuvieron claro lo qué querían alcanzar y lo hicieron. ¿Qué nos enseña esto? Es lo que voy a redargüir en seguida.
Primero posiblemente nadie piense, o muy pocos lo hagan la verdad, o tal vez ni siquiera conozcan a algunos de los nombres que yo mencioné arriba. No sepan de sus obras, tal vez sólo conozcan de los hechos de Teresa de Calcuta o Charles Darwin. Quiero decir, que en la actualidad la vida es tan agitada, todo va tan rápido que no nos da tiempo de pensar, no nos da chance de tomarnos un rato y relajarnos. Tantas cosas que seducen al sano juicio a derivarse a la locura nos está matando todos los días. De estrés, de gastritis, de problemas del corazón…
Y todo eso ¿Por qué? Creo yo que es porque no tenemos fe. No tenemos esperanza. Lo único que hacemos es esperar y esperar… cosa muy distinta a tener esperanza. La fe es la convicción de lo que no se ve dice La Biblia, es esperar lo inesperado. No se trata solo de sentarnos en el corredor de la casa a mirar hacia la calle esperando que empiecen a caer del cielo respuestas, soluciones.
No hay nada más grato en este mundo, ni regalo más preciado que a una persona que lo ha perdido todo, o que ha perdido algo por lo que tanto luchó llegue alguien y lo haga sentir esperanzado. Porque cuando uno pierde la fe en el futuro, en el mundo, en Dios… No queda nada más por lo que vivir.
Y si yo que perdí a mi pareja, mi gata, mi guitarra con la que aprendí a tocar, mi trabajo y técnicamente la vida que solía tener también perdiera la esperanza de que en unos años, meses o ¿Quién sabe? Tal vez días! Voy a conocer una mujer que supere todas mis expectativas, que sea un millón de veces mejor que mi ex novia, voy a tener otra gata mucho que amaré aún más y podré comprarme todas las guitarras del mundo porque conseguiré un mejor empleo, ¿Qué me quedaría? Imagínense!
La esperanza es como esa fuerza, como ese motor que nos empuja a no dejarnos caer, a no darnos por vencidos ni aún vencidos. Es la chispa motivadora que mantiene encendido el fuego en nuestro interior (qué cursi eso sonó como a Pablo Cohelo jajaja)
Por eso si hemos de aprender algo que sea primero a tener fe, no podemos superar ninguna prueba si no tenemos primero a Dios en nuestra vida y fe, esperanza en que Él nos ayudará a librar la dura batalla de la vida.