A tuti le gusta mirar televisión por las noches, deshacerse de los malos pensamientos mientras mira a un tipo de falsa sonrisa entrenar animales. Se relaja con el sonido de la lluvia y un buen chineo jamás está de más.
A ella le fascina pensar que alguien más sostiene el mundo por ella, mientras busca en los helados de la Malavasi una opción para enfrentar los calores de una caminata por el parque con Scooby. Tuti es como una niña pequeñita que frunce el ceño y hace trompitas de vez en cuando.
A tuti le encantan los colores del arcoiris y de vez en cuando se viste toda llena de ellos, se pinta los dedos con escarcha y se transforma a sí misma en una princesa justiciera de hace 4 mil años.
Ella te hechiza con el sonido de sus risas, te enseña que para reír no hacen falta los chistes de Pepito, y aprendes a mirar a los perros como si fueran hermanos tuyos.
Tuti antes de comer le reza a Dios para que bendiga sus alimentos, y da gracias por las bondades recibidas antes de conciliar el sueño. A ella le parece importante tener a Dios al tanto de todo.
Su mejor amigo es ese tal Scooby del que ya hablé y su confidente y mejor amiga fue quien la engendró hace 21 años.
Tuti me llevaría agua en una cuchara hasta la cima del Everest si yo lo necesitara, porque me ama y yo nadaría con una sola mano a través de todo el océano para encenderle fuegos artificiales, a su isla desierta, por la noche.
Ella dice que está enamorada y yo... Yo soy culpable del mismo delito.
Y es este amor el que nos da la fuerza para seguir, con la ayuda de Dios, en la lucha. Sin ella yo sería un completo y total desastre.
Yo amo a mi Tuti, y si ella no lo sabe, después de leer esto vendrá corriendo a mi escritorio y me dará un beso.
Buenos días para todos.