lunes, octubre 26, 2009

Crítica I




Yo siempre, desde que era pequeñito, le preguntaba a mis papás -intrigadísimo por semejante cosa- cómo era posible que ellos pudieran hacer lo que querían pero yo no. Su respuesta no huía de la típica respuesta de cualquier papá orgulloso de tener el poder diciendo: "porque nosotros somos sus papás". Ahí terminaban mis largos días rompe-cocos.

Conforme iba creciendo me daba cuenta de que no solo mis papás hacían lo que les daba la gana sino que era "la moda" entre los adultos. Bastaba con encender el televisor y ver algo de esas noticias para "grandes" donde anunciaban -casi religiosamente- algún asesinato, robo, secuestro... El menú de cosas permitidas solo para mayores era muy amplio, casi tan grande como los ojos que ponía yo viendo las bellas tomas de personas tomando el sol en una piscina de sangre.

Entonces me iba para mi cuarto y mis juguetes tomaban vida, mis juegos eran de violencia, de peleas entre "buenos y malos" y a veces me gustaba que ganara el malo. Dios guarde me dieran una pistola de juguete porque me volvía literalmente loco de la emoción y no; yo siempre quería ser el ladrón, no el policía.

Definitivamente eso de ser rebelde desde carajillo lo tuve, pero no fue sino hasta como los 11 años que se salió por los poros cuando -como todo buen renegado- empecé a escuchar rock. Oh sí, y no era simplemente rock, eran Héroes del Silencio y Guns N' Roses.

Aún recuerdo cuando -por vez primera- logré ver fotos de ellos. Imaginen la cara que harían sus papás si los atraparan teniendo relaciones sexuales en su cuarto, por ejemplo. Ahora cambien a sus papás por mí y listo; esa cara hice yo cuando pude ver a Saul Hudson con esos pantalones de cuero apretados y su fucking hermosa Epiphone Les Paul en las manos, con ese look tan agresivo y al mismo tiempo tan "original", y ni qué decir del señor y ciertamente gurú de este servidor, Enrique Bunbury. No habían palabras, yo desde ese momento supe que ellos pensaban igual que yo acerca de "los adultos".

Ya cuando mi capacidad cognocitiva estaba bien desarrollada y era capaz de distinguir entre un adulto por edad y un adulto por madurez pude discernir que el 99.8% de las personas mayores de 18 años -a pesar de tener experiencias en esto y en lo otro- se iban haciendo caprichosos, envidiosos, rencorosos y otro montón de cosas que solo a un personaje como Gargamel o el Grinch harían felices.

Y no solo era lo que percibía de la gente sino lo que yo en carne propia tenía que sufrir en el colegio lo que me iba transplantando los órganos del cuerpo, me los iba transformando en pedazos mal hechos de carne putrefacta, hinchada.

Yo odiaba a la raza de la que me había tocado formar parte, mucho. Tal vez fueron esas ganas de no parecerme a ellos lo que hizo que yo fuera como soy. Tal vez el no querer pertenecer a ese grupo de gente manipuladora y engañosa llamado "sociedad" o "suciedad" como le decía yo antes fue lo que me salvó de no ser un mequetrefe sin consciencia.

Y al fin entendí por qué los adultos sí podían hacer lo que les daba la gana y los niños no: porque tenían el poder para hacerlo.

El poder... De eso se trata todo ¿No? Quieren el poder...

Quieren el poder pero no pueden cuidar el planeta que se les da para que vivan como en un paraíso. No, en lugar de eso se pelean por destruirlo y dejarlo sin recursos, por ver quién es el más poderoso de todos, quién tiene más armamento nuclear, mayor ejército, quién es mejor en las olimpiadas... Mae, cómo putas gastan esos dinerales en tantas cosas que de verdad, son puro ego y orgullo? Mae no hay irse muy lejos para darse cuenta de lo que digo: Centroamérica.

Existe en Centroamérica un índice de pobreza según la ONU mayor al 50%, por lo tanto son al rededor de 25 millones de personas que viven, además de precariamente, marginados socialmente. Y uno se pregunta ¿Dónde están esos adultos que pueden decidir? Yo les daré una pista:


Sí, yo también me estaba preguntando cuánto costarán los palos de golf del señor Obama... Parece hasta que le pesan más que las bolas; las de golf, me refiero.

Se imaginan un mundo donde los niños mandaran? Donde la base de toda sabiduría radicara en ser como niños? Inocentes, puros, sensibles? El mundo no sería un caos, por favor... ¡El mundo ya es un caos!

Y ante tanta miseria y tan pocas manos dispuestas a ayudar a veces no queda de otra que "armarse de rusismo" como dice Petite. Tal vez mañana amanezca muerto y todo esto termine, o tal vez despierte por la mañana y sea solo un niño que se soñó que tenía 25 años y odiaba al mundo por hacer lo que quería en vez de lo que realmente debía.

¿Dónde dejé mis pastillas para la depresión?

...

2 comentarios:

- aHlE - dijo...

Después de leer esto recuerdo mi promesa de cumplir 6 años cada marzo, creo que hasta cierto punto, conozco ese sentimiento del que hablas. La sabiduría de los niños es increíble, vivo con uno de 6 y creeme, él me ha enseñado más cosas que yo a él. Lastimosamente una parte de la sociedad los sigue subestimando.

Sí, es un asunto de poder, nada más. Sí, es un caos. Por suerte hay pequeños oasis a los cuales recurrir para revivir aunque sea mínimamente la esperanza. Un gran abrazo. Me encantó este escrito.

JohannLovesYou dijo...

mae, comparto ese sentimiento, pero a medias, porque en realidad yo era un niño bastante amargado

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