martes, diciembre 06, 2005


Toma tiempo acostumbrarse al silencio, a la oscuridad, al frío y a la soledad, a todo lo que viaja en el viento, en la sangre, en la memoria.

No es fácil divagar, suspirar largo y tendido a las sombras, al corazón y a todo lo que calla a la razón, al odio y al amor.

A veces cuesta más tener esperanza que esperar, que escribir a todo lo que sufre, siente, vive y lucha, anhela y busca paz en un mundo de guerra.

Toma tiempo acostumbrarse a lo cruel, a lo extraño, a todo lo que se vuelve vano y no en vano es cruel, a todo lo que es amar en miniaturas o morir como los grandes, porque al fin y al cabo qué es mejor: vivir con honor o morir con gloria?

No es fácil olvidar lo que hiere, lo que inventa el dolor por diversión, todo aquello que convierte a lo sagrado en mundano, a las fieras entristezas domésticas.

A veces cuesta más abrir los ojos que andar a ciegas, tomar la mano de aquel que te gusta, sonreír sin motivo y soñar despiertos.

Cuesta más que decir “te quiero” y querer borrar las marcas en la arena o dejar que se las llevela marea.

Toma tiempo acostumbrarse al silencio, a lo que hiere, lo que sufre, a los recuerdos, lo que ama y al corazón...

3 comentarios:

CRISK dijo...

Toma tiempo acostumbrarse al silencio, a lo que hiere, lo que sufre, a los recuerdos, lo que ama y al corazón...


Eso es verdad si toma mucho tiempo, y lo mejor de todo es nunca llegar a acostumbrarse a nada que todo sea nuevo aunque ya lo hayamos tenido, el sufrimiento, el amor, un abrazo un beso lo que sea, vivirlo es lo más dificil de todo.

Chris dijo...

No tengo palabras para ese comentario, tenés toda la razón...

CRISK dijo...

MI VIDA YO SE QUE TENGO RAZÓN......

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